“Damas, caballeros y piratas, me presento. Soy Rita Siemprebien, la más mejor periodista de la Costa de la Espada. ¿Con ganas de una nueva historia? Pues atentos, porque en esta hay romance, traición, una enana acosadora y unos cuantos desnudos.
Nuestros héroes llegaron a Saltmarsh. Todavía un poco verdes se pusieron a hacer de las suyas: enfadar dioses, investigar cultos marinos y pelearse entre ellos. Por lo visto, andaban detrás de una cacharra o lo-que-fuera, llamada La Chispa.
La liaron buena, porque pronto atrajeron las atenciones de Michael Sommerfield, el noble local que intentaba elevar a la ciudad a miembro del Gremio de Comercio de la Costa de la Espada, que intentó mandarlos a dormir con los peces. Hablando de peces, también se emputó bastante Thalassa, la sacerdotisa de Umberlee que en realidad lideraba un culto a Dagón. Y... el capitán... vampiro... de un barco fantasma... tripulado por muertos vivientes. En fin, muy trambólicoestrambótico todo.
Se esforzaron por conseguir un barco, a pesar de todas las trabas, y navegar hasta un faro perdido en la bruma devoradora que atenazaba la ciudad. Pero, en el camino ¡fueron emboscados! Se montó una batalla naval de quince pares de narices. De todo: monstruos marinos, barcos voladores, piratas, abordajes... en fin, que nuestros querisídimes héroes y heroínas salieron triunfantes y fueron a por su premio en la cima del faro, allí estaba La Chispa...”
La pluma mágica paró de escribir temporalmente.
—¿Eh? ¿Quién anda ahí? No me jod…
Rita empezó lentamente a levitar y todo se volvió negro para ella. Las sombras entraron en su oficina y una figura de máscara dorada paladeó lentamente la información que devoraba de la periodista. La mediana era su informadora más útil, a su manera.
Así que finalmente pasó. Las alimañas de Nuncainvierno habían empezado a desarrollar el regalo que aprendieron los Primeros. La Chispa había sido una pérdida necesaria, un medio. El Vínculo había vuelto a este mundo; el poder para cambiarlo todo.
Tantos recursos desperdiciados para lograr su fin final. La Chispa, el poder de caminar entre planos… y seguía sin ver a su enemigo. ¿Quién demonios ayudaba y movía a esos supuestos héroes? ¿Cómo podía estar tan lejos y a la vez tan cerca?
Cuando el festín terminó, la mediana, aún en trance, descendió lentamente al suelo. Las sombras salieron de la oficina de Rita.
—Los peones han caído en la batalla naval —La voz de la Sombra estaba desprovista de emoción, ni siquiera se alcanzaba a entender si era una afirmación o una pregunta.
—Sí, mi señora —Quien contestó era una drow.
—De acuerdo, que Cavernapresa encadene a los no muertos, nos servirán bien. Aprovecharemos los restos de La Carroña del Día mejor que Cecyle—Sentenció. —Vincenza, has movilizado a los nobles de la manera que te indiqué —De nuevo, no era una pregunta.
—Por supuesto, mi señora —Dijo un joven con resolución en su voz.
Dos figuras se acercaron a la Sombra.
—Los preparativos están listos, mi señora. Tanto E.G.I.D.A. como la Hermandad están al tanto de los movimientos de las ratas. Los dioses también se han enterado.
—Bien. ¿Y los Primeros que quedan?
—Dispuestos, mi señora —Dijo un esgrimista, más alejado—. Sus maldiciones y nuestros propios hilos impedirán que las ratas empleen el Vínculo.
—En cuanto al Vínculo, fue arriesgado robárselo a los mercenarios. Utilizadlo bien —una pequeña amenaza se translucía en la voz de la Sombra.
—Las investigaciones de Jan Jansen están siendo fructíferas. Unos pocos estamos pudiendo usarlo. Nuestras capacidades … crecen día a día.
El espadachín parecía dubitativo. La dama de la máscara dorada asintió dando permiso para lanzar una pregunta.
—¿Cuál es el motivo para todo este despliegue contra ese atajo de ratas, mi señora?
—De Valera, pueden conseguir lo que los Primeros no llegaron ni a soñar. Toda plaga ha de ser controlada o exterminada.
—De acuerdo, mi señora. Por cierto, su público la espera.
La Sombra Iluminada subió a un pequeño escenario. Allí la esperaban sus fieles. En aquel momento, sentía como si otra máscara se añadiera a su conjunto. La máscara de alguien que se preocupa por sus subalternos, la máscara de alguien que quiere algo mejor para todos. La máscara de alguien que está dispuesto a sacrificar a unos pocos para el bien de muchos. Ni siquiera su "público" podría soportar su verdadera naturaleza.
-Desposeídos. Supervivientes. Desterrados. Este mundo ha estado demasiado tiempo imponiendo sus normas contra vosotros. Héroes, villanos, dioses, demonios. Da igual cómo los llaméis. Son los victimarios y el mundo baila a su son. Nosotros somos las víctimas de sus manipulaciones, de sus acciones, de sus hilos. Vivimos atrapados en el eterno ciclo de su voluntad. Es hora de que cambiemos eso. De que nosotros seamos la norma. ¡MIS FIELES, HOY NOS LEVANTAMOS PARA NO VOLVER A CAER! ¡HOY JUGAMOS EN SU TERRENO! ¡SERÁN SUS CAMPOS LOS DESTRUIDOS! ¡SUS FAMILIARES ASESINADOS! ¡SU GENTE, SU TIERRA, SU SANGRE! ¡HOY ES UN NUEVO DÍA! ¡NUESTRO NUEVO DÍA!
Un montón de enmascarados clamaron. Y con este clamor, el fin comienza.