Me llamo Aiden, me encuentro en un pequeño pueblo de paso al sur de Neverwinter.
Hace dos días, la oscuridad se cernió sobre nosotros atormentando está tierra. Trato de defender a los habitantes de un grupo de no muertos que nos asedió en mitad de la noche. Mi espada antes afilada como una navaja, ahora luce mellada, desgastada y manchada con un rojo oscuro de la sangre putrefacta de esos seres. Hoy los dioses parecía que estaban de nuestro lado cuando las nubes se abrieron e hicieron retroceder a las tinieblas, aprovechamos nuestra buena fortuna para huir con los supervivientes, hacia el norte, en busca del refugio que dan las murallas de una gran ciudad. Cuando llevábamos media jornada de viaje, ocurrió lo que más teníamos, las nubes se tragaron la luz que nos abría paso y nos devolvió a las tinieblas.
Los aullidos anunciaron el peligro inminente, estábamos rodearos. Los más capaces hicieron de escudo tratando de defender al groso del grupo, mientras, los conocedores de los caminos guiaban hacia un as ruinas que antaño se erguían como taberna.
Defendí la entrada de nuestro mermado grupo al derruido edificio, ya solo quedábamos siete de los treinta que habíamos empezado la arriesgada huida. Cuando pasó el último de los nuestros, trate de evadirme de los engendros con dos fuertes espadazos que cortaron a uno por la mitad y golpearon el yelmo de otro con un característico sonido metálico que hizo vibrar la espada. En el tambaleo provocando por el rebote de la hoja, perdí la guardia y un desagradable sonido de mascar junto con un dolor lacerante me hizo gritar y atacar con rabia a un asqueroso cadáver andante que arrancaba fibras de carne de mi brazo, de un tirón me zafé, aplasté su cráneo descompuesto con la empuñadura de la espada y cerré tras de mi la maltrecha puerta. Recostado en la puerta haciendo de barricada, vi al resto de supervivientes bloqueando ventanas y puertas con cualquier cosa que encontraban, mientras, yo trataba de ignorar sin conseguirlo la sensación de que un veneno insidioso comenzaba a extenderse desde el brazo al resto del cuerpo como si de un fuego cruel se tratase.
Conseguimos bloquear el lugar para que nada entrase, consolando a los temerosos de que estaban a salvo, de que tendríamos otra oportunidad de escapar, de que la luz volvería, pero yo sentía el mal en el Interior tratando de consumirme y luché contra él.
La batalla interna fue dura, me noto muy cansado, me duelen los ojos, mi piel se ha tornado con un tono blanco ceniza. Hace horas que no oigo ni un suspiro, no hay sollozos, na die maldice, nadie grita. La boca me sabe a metal y tengo las manos machadas de sangre, me levanto de suelo y diviso mi maltrecha espada a cinco metros, la recojo del suelo y trato de recordar que hago aquí y de quién son los cuerpos mutilados que se reparten por recordar que hago aquí y de quién son los cuerpos mutilados que se reparten por la estancia, trato de recordar mi nombre y un murmullo ronco sale de mi garganta la estancia, trato de recordar mi nombre y un murmullo ronco sale de mi garganta pronunciando "Aiden"... ¿Aiden?, repito en mi cabeza luchando contra las tinieblas que poco a poco abarcan todo mi ser. Una lágrima recorre mi rostro la angustia, desesperación y tristeza, me atenaza el pecho cuando me hago consciente de que desesperación y tristeza, me atenaza el pecho cuando me hago consciente de que soy el causante de la matanza, y entonces se desvanece, se apaga la última soy el causante de la matanza, y entonces se desvanece, se apaga la última chispa de humanidad. Chispa de humanidad.
Tiro de la puerta y salgo de las ruinas, mi mano cubierta de sangre deja caer la espada y una sensación de hambre se apodera de mi ser y aúllo con fuerza, las tinieblas me llaman, me dicen que vaya al norte, pero con otro propósito, ya no tinieblas me llaman, me dicen que vaya al norte, pero con otro propósito, ya no busco refugio, busco comida. Busco refugio, busco comida. Soy un espectro de lo que una vez fui, un ente errante de gesto perdido y mirada vacía, ahora, parte de las huestes de los no-muertos que hace poco trataba trataba de destruir.
Realizado por: Iván